Si manejás un eléctrico o un híbrido, seguramente notaste que las pastillas te duran más que en un auto naftero. Es cierto, y tiene una explicación: el frenado regenerativo ayuda a desacelerar el vehículo, así que las pastillas y los discos trabajan menos.

Pero de ahí a pensar que los frenos importan menos hay un salto grande. Y es al revés.

El peso cambia todo

Un eléctrico pesa entre un 20 y un 30 por ciento más que un naftero equivalente, casi todo por la batería. Para dar una idea con datos del Reino Unido: un vehículo a combustión promedia unos 1.300 kg, mientras que un eléctrico de pasajeros ronda los 1.799 kg. Son casi 500 kilos de diferencia.

La física no se negocia: si el auto pesa 20 a 30 por ciento más, necesitás 20 a 30 por ciento más capacidad de frenado para detenerlo en la misma distancia.

Dos límites del frenado regenerativo

  • Con la batería llena no funciona. Según el modelo, cuando la batería está cargada o casi cargada, el sistema regenerativo no se activa. Si arrancás el día con el auto enchufado toda la noche y bajás una pendiente, estás frenando solo con las pastillas.
  • En una frenada de emergencia no participa. Ahí todo depende del freno convencional. Es el momento en que más importa, y es justo donde el regenerativo no ayuda.

Qué conviene montar

EBC fabrica 7 compuestos distintos, cada uno pensado para un tipo de vehículo y de uso. Todos se producen íntegramente en el Reino Unido y cuentan con acreditación del ensayo de seguridad R90, cumpliendo o superando el estándar del equipo original.

Para un eléctrico o híbrido pesado, el compuesto Yellowstuff es la recomendación habitual: agarre en frío, resistencia a la pérdida de eficacia por temperatura, y margen de sobra para el peso extra.

Vale incluso en un auto nuevo: cambiar las pastillas de fábrica por un compuesto superior es de las mejoras más baratas que se le pueden hacer a un vehículo.

¿No sabés cuál corresponde a tu modelo? Escribinos a ventas@ebcbrakes.com.ar y te orientamos.

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